El Real Zaragoza fue testigo de un incidente sin precedentes en la Segunda División española este domingo 26 de abril, cuando su portero, Esteban Andrada, protagonizó una explosión de ira durante el intenso derbi aragonés contra el Huesca. La tensión del partido, que se disputaba en la recta final, alcanzó un punto crítico con una agresión que dejó a todos boquiabiertos.
El ambiente ya era tenso en el tiempo de descuento del encuentro. Esteban Andrada, el guardameta zaragocista, se vio envuelto en un altercado físico con el defensor del Huesca, Jorge Pulido. La situación escaló rápidamente cuando Andrada empujó al zaguero rival, lo que provocó la intervención del árbitro.
Tras el empujón, el colegiado no dudó en mostrarle a Andrada una segunda tarjeta amarilla, lo que significaba su expulsión directa del terreno de juego. Esta decisión fue el detonante para que el portero perdiera completamente los estribos, transformando la frustración en una reacción violenta e inaceptable.
Lejos de aceptar la sanción, Esteban Andrada corrió hacia Jorge Pulido y le propinó un puñetazo en la cara. La agresión conmocionó a los presentes y obligó a la intervención inmediata de los compañeros de ambos equipos y del personal de seguridad para separar a los jugadores y contener la situación.
El derbi, que terminó con una victoria del Huesca por 1-0, quedó marcado por este lamentable suceso. La expulsión y posterior agresión de Andrada generarán sin duda graves consecuencias disciplinarias para el portero del Real Zaragoza, quien ahora enfrenta una posible sanción ejemplar por su conducta antideportiva.
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