El Real Zaragoza se vio envuelto en un incidente impactante durante el derbi aragonés contra el Huesca, cuando su portero, Esteban Andrada, fue expulsado y posteriormente agredió a un jugador rival, desatando una masiva trifulca en el campo. Este suceso ha generado gran controversia en la segunda división española.

Andrada, emulando un golpe de boxeo, propinó un derechazo al defensor del Huesca, Jorge Pulido, tras ser expulsado. La agresión desencadenó una enorme pelea en la que incluso el portero del equipo contrario, Dani Jiménez, reaccionó golpeando a Andrada en la nuca.

Tras el altercado, Esteban Andrada expresó su profundo arrepentimiento. "Lo siento mucho por lo que pasó", declaró el portero. "No es una buena imagen para el club, para la afición y, sobre todo, para un profesional como yo, así que lo siento mucho."

El guardameta del Zaragoza explicó que, a lo largo de su carrera, solo había recibido una tarjeta roja por una mano fuera del área. Reconoció que se trató de una situación crítica en la que perdió la concentración y reaccionó de forma impulsiva.

Andrada enfatizó su remordimiento y prometió no repetir tales acciones, consciente de su rol como figura pública y profesional con años de trayectoria. También se disculpó directamente con Jorge Pulido, reconociendo que son compañeros de profesión.

"Sinceramente, fue culpa mía; perdí la concentración en ese momento", admitió Andrada, añadiendo que está "aquí para cualquier consecuencia que la liga me pueda dar, o si quieren que venga a dar explicaciones, estoy disponible para ello". Este episodio empañó un partido ya de por sí tenso en la liga.