El Real Zaragoza fue protagonista de escenas lamentables en la Segunda División española el pasado domingo 26 de abril, cuando su portero, Esteban Andrada, desató una pelea al golpear a un jugador del Huesca. El incidente ocurrió al final del partido, que terminó con una derrota por 1-0 para el equipo maño, dejando a los jugadores de Zaragoza visiblemente frustrados.

La tensión escaló en los últimos minutos del encuentro entre Huesca y Real Zaragoza, un choque crucial en la lucha por evitar el descenso. Esteban Andrada, el experimentado guardameta argentino de 35 años, perdió el control tras recibir una tarjeta roja. En medio de una acalorada discusión con el árbitro, Andrada se abalanzó sobre Jorge Pulido del Huesca y lo golpeó.

La agresión del portero de Zaragoza provocó una trifulca en el campo, resultando en la expulsión de dos jugadores adicionales, uno por cada equipo, antes de que el pitido final confirmara la victoria del Huesca por la mínima. Este suceso empañó el final de un partido ya de por sí intenso.

Posteriormente, Esteban Andrada se disculpó públicamente por su comportamiento. "La verdad es que lo siento mucho, mucho, por lo que pasó. No es una buena imagen para el club, para los aficionados, y especialmente no para un profesional como yo. Así que lo siento mucho", declaró el portero del Real Zaragoza, aceptando cualquier sanción que pudiera derivarse de sus acciones.

Este episodio no solo afecta la imagen del Real Zaragoza en la Segunda La Liga, sino que también pone en entredicho la disciplina en momentos de alta presión. El club y el jugador enfrentarán las consecuencias de este lamentable altercado en un partido clave para ambos equipos.